
Ya no tengo tu mejilla y su deseo de sentirle a mi nariz su alma de hielo. Ya no tengo aquel susurro que avivaba el fueguito de una voz avergonzada. Ya no tengo tu solcito en mi habitación, se ha instaurado la ilusa ilusión de un olvido repentino burlando a un tiempo lerdo. Y eso no va a hacer más que cooperar con tu recuerdo.
Si no tengo esos ojitos que ostentaban cielo eterno para aquella alma menguada. Ni ese beso que, pequeño, me colmaba ¿Qué voy a hacer con esta fabula acabada?
Sólo tengo de aquel tren al paraíso un furgón impenetrable sin sus puertas. Ya no tengo aquella risa terapeuta & este espanto tenebroso no da tregua. Me ha quedado una existencia belicosa de una paz que hizo a mi vida encantadora. Ilusa ilusión de un corazón que, por desgracia, sólo me da a elegir, POR VOS O SU EUTANASIA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario